El paraguas de Rififi

Escalpelo y celuloide

O lucky man (Lindsay Anderson, 1976)

O lucky man (Lindsay Anderson, 1976)

Lea Massari es aún más linda cuando está enojada

Una vita difficile (Dino Risi, 1961)

Lea Massari es aún más linda cuando está enojada

Una vita difficile (Dino Risi, 1961)

Las ragazzas de Risi
Es curiosísima la ambigüedad que separa lo sublime de lo ridículo en la representación de la vida pop italiana en el cine de Dino Risi. La misma frontera porosa que separa sus comedias del drama

In nome del popolo italiano (Dino Risi, 1971)

Las ragazzas de Risi

Es curiosísima la ambigüedad que separa lo sublime de lo ridículo en la representación de la vida pop italiana en el cine de Dino Risi. La misma frontera porosa que separa sus comedias del drama

In nome del popolo italiano (Dino Risi, 1971)

Cuanto calor puede aguantar un metal?
Cuanto dolor puede aguantar un alma?

Tungsten (Giorgos Georgopoulos, 2011)

Cuanto calor puede aguantar un metal?

Cuanto dolor puede aguantar un alma?

Tungsten (Giorgos Georgopoulos, 2011)

PUNK IS NOT DEAAAD!!!PUNK IS NOT DEAAAD!!! 

Gehen die wand (Fatih Akin, 2004)

PUNK IS NOT DEAAAD!!!
PUNK IS NOT DEAAAD!!! 

Gehen die wand (Fatih Akin, 2004)

”(…) Trueba tampoco está descubriendo el fuego con estos recursos, pero lo que sí se nota –y que quizás sea el elemento más destacable en su estilo- es la forma en que sabe retratar y filmar a las mujeres. Con una cantidad curiosa de primeros planos de estas musas mirando a la cámara (con la cámara siendo más que el punto de vista real de Ramiro, la forma en que sus sentimientos procesan a estos rostros), podríamos reconocer en el director esa fascinación casi entomóloga, de coleccionista de mariposas, de tomar un rostro y encontrarle detalles encantadores, como las dos pequeñas marcas en la frente de Andrea, las puntas del pelo rubio de Irene, o incluso el acento argentino de Silvia.
Todo el film delinea la parábola que debe atravesar Ramiro en sus intentos de olvidarse de Andrea. Conoce a estas otras mujeres, tiene sexo con ellas, se emprende en la elaboración de un libro, pero todas las canciones le recuerdan a ella. Acá es que vemos un punto interesante, que es la aparente contraposición del título con el hecho de que lo que Ramiro no parece poder dejar de evocar es a Andrea. Sin embargo, el título resulta por ser más sabio de lo que parece. El neurótico Ramiro, ese que escribe un poemario llamado “Amor transparente”, en realidad es alguien completamente opaco, tal como ese edificio que a Andrea le gusta, a pesar de que muchos se quejen de la manera en que tapa la Almudena. Este libro termina por catalizar, casi como si fuese un síntoma, lo que verdaderamente debe hacer el protagonista, pero que ha sumido en una incesante procastinación. En la misma imprenta, Ramiro descubre que se han equivocado en el apellido que aparece en la portada. La equivocación no es inocente, por lo menos para quienes nos tomamos en serio a los actos fallidos: se equivocan en el apellido, apareciendo, en vez de Ramiro Lastra, Ramiro Lastre. El mismo Ramiro es ese lastre que debe dejar caer, para poder amar verdaderamente. La única manera para que esas canciones puedan incluir a alguien más que a sí mismo”.
Artículo completo:  http://elpijamadehepburn.blogspot.com/2011/11/todas-las-canciones-hablan-de-mi-jonas.html
   Todas las canciones hablan de mí (Jonás Trueba, 2010)

”(…) Trueba tampoco está descubriendo el fuego con estos recursos, pero lo que sí se nota –y que quizás sea el elemento más destacable en su estilo- es la forma en que sabe retratar y filmar a las mujeres. Con una cantidad curiosa de primeros planos de estas musas mirando a la cámara (con la cámara siendo más que el punto de vista real de Ramiro, la forma en que sus sentimientos procesan a estos rostros), podríamos reconocer en el director esa fascinación casi entomóloga, de coleccionista de mariposas, de tomar un rostro y encontrarle detalles encantadores, como las dos pequeñas marcas en la frente de Andrea, las puntas del pelo rubio de Irene, o incluso el acento argentino de Silvia.

Todo el film delinea la parábola que debe atravesar Ramiro en sus intentos de olvidarse de Andrea. Conoce a estas otras mujeres, tiene sexo con ellas, se emprende en la elaboración de un libro, pero todas las canciones le recuerdan a ella. Acá es que vemos un punto interesante, que es la aparente contraposición del título con el hecho de que lo que Ramiro no parece poder dejar de evocar es a Andrea. Sin embargo, el título resulta por ser más sabio de lo que parece. El neurótico Ramiro, ese que escribe un poemario llamado “Amor transparente”, en realidad es alguien completamente opaco, tal como ese edificio que a Andrea le gusta, a pesar de que muchos se quejen de la manera en que tapa la Almudena. Este libro termina por catalizar, casi como si fuese un síntoma, lo que verdaderamente debe hacer el protagonista, pero que ha sumido en una incesante procastinación. En la misma imprenta, Ramiro descubre que se han equivocado en el apellido que aparece en la portada. La equivocación no es inocente, por lo menos para quienes nos tomamos en serio a los actos fallidos: se equivocan en el apellido, apareciendo, en vez de Ramiro Lastra, Ramiro Lastre. El mismo Ramiro es ese lastre que debe dejar caer, para poder amar verdaderamente. La única manera para que esas canciones puedan incluir a alguien más que a sí mismo”.

Artículo completo:  http://elpijamadehepburn.blogspot.com/2011/11/todas-las-canciones-hablan-de-mi-jonas.html

   Todas las canciones hablan de mí (Jonás Trueba, 2010)

Una de las escenas más insoportablemente eróticas del cine. Dícese que la elección del blanco y negro no fue planeada, como mucha gente de la época pensó, como recurso para acentuar el aire surreal de la escena, sino como una mera solución a un problema iluminación debido a la luz que entraba de las gigantescas ventanas de donde estaban filmando.
Podría decirse que If… es uno de los antecesores más directos del punk, pero en todo caso, antes habría que mencionarse a Zero de condute (Jean Vigo, 1933)

If… (Lindsay Anderson, 1968)

Una de las escenas más insoportablemente eróticas del cine. Dícese que la elección del blanco y negro no fue planeada, como mucha gente de la época pensó, como recurso para acentuar el aire surreal de la escena, sino como una mera solución a un problema iluminación debido a la luz que entraba de las gigantescas ventanas de donde estaban filmando.

Podría decirse que If… es uno de los antecesores más directos del punk, pero en todo caso, antes habría que mencionarse a Zero de condute (Jean Vigo, 1933)

If… (Lindsay Anderson, 1968)


Messidor (Alain Tanner, 1979)

Messidor (Alain Tanner, 1979)

Dolores Dorn, a pura pulsión oral

Underworld, USA (Samuel Fuller, 1961)

Dolores Dorn, a pura pulsión oral

Underworld, USA (Samuel Fuller, 1961)